La agricultura de precisión y la maquinaria agrícola aceleran a fondo

Las alertas del Covid-19 y el llamado a “quedarse en casa” eximieron de una cuarentena total a las actividades del agro, pero los protocolos de resguardo tuvieron un efecto muy proactivo tranqueras adentro: redoblar el impulso de la agricultura digital y de las AgTech que están impulsando esta nueva revolución.

Los satélites y la información disponible en “la nube”, administrada por diferentes plataformas que de manera creciente actúan en comunidad, están ayudando “a que las cosas sucedan” en el campo digital. Así lo afirma Juan Pablo Vélez, especialista de la Red de Agricultura de Precisión del INTA Manfredi, en Córdoba.

Vélez define que hoy el mundo agrícola está ante “un verdadero reality show” en cada lote de producción, debido a que se ha acelerado el aporte de datos y la complementariedad entre las empresas que los sistematizan y ayudan en las prescripciones, facilitando el monitoreo de cultivos, entre otras cosas.

“Tenemos números de encuestas referidos a la adopción por parte de los productores en Argentina: una que realizamos en 2013 dio que el 50 por ciento de los consultados dijo realizar dosis variable. En 2018 este indicador pasó del 50 al 70 por ciento de los encuestados”, relató Vélez.

 Una cosecha “online”

Las restricciones para movilizarse, para organizar la logística o para controlar una maquinaria agrícola llevaron a cotizar más alto que nunca, en términos de demanda, los software agrícolas que permiten gestionar datos a distancia.

Juan Pablo Vélez (Izq) y Federico Sánchez (Der)

“En esta campaña agrícola creció la necesidad de administrar información, planificar la logística de camiones, el almacenaje o el embolsado de los granos a través de plataformas o aplicaciones digitales para la agricultura. Todas las empresas que proveen la tecnología han tenido mucho más interés de parte de contratistas y usuarios”, señala Federico Sánchez, asesor de producto de Claas, con asiento en Oncativo, Córdoba.

Como ex integrante del equipo de Agricultura de Precisión que formó el recordado experto Mario Bragachini en el INTA Manfredi, Sánchez reconoce el salto de los últimos años.

Fue un proceso lento de “evangelización”, desde 1994, cuando ese equipo de especialistas comenzó a sentar los precedentes del actual mapeo de campo tomando datos desde la máquina, bajándolos a una tarjeta de memoria y procesándolos en un software específico para construir mapas de rendimiento agrícola.

Se tenía un software por cada una de las marcas y todo eso había que transformarlo en una información genérica, llevarla a sembradoras o fertilizadoras para que hagan aplicación variable. El resultado que se buscaba era obtener beneficios en el ahorro de insumos.

El campo preciso: estudiar las anomalías

Hoy, los software agropecuarios como FieldView han permitido integrar y cruzar la información agronómica y climática para facilitar el trabajo a nivel de lote y, además, llegar a prescripciones variables con gran economía de insumos y aumentos de productividad por sitio específico.

Desde los equipos del INTA destacan los logros en “ciencia de datos”, como los algoritmos de predicción de nitrógeno que validaron los técnicos de la unidad de Paraná (Entre Ríos); no sólo permiten hacer monitoreo de cultivos agrícolas, sino también contar con herramientas para saber cuánto nitrógeno aplicar en el trigo o el maíz.

“La tendencia es integrar todas las variables bajo un mismo sistema, una plataforma, para tener el control y adquisición de datos y cruzarlos… Encontrar el famoso botón que se aprieta y hace que las cosas sucedan”, dice Vélez.

Desde su puesto en el INTA, este técnico trabaja para lograr un campo más preciso y estudia “cómo poner números índices a la variabilidad, a las anomalías” que emergen de información satelital sobre diferentes espacios de producción, y que representan miles de kilos de diferencia en la nutrición de un cultivo.

Como docente en el Centro de Altos Estudios Espaciales formado por una alianza de la Universidad Nacional de Córdoba y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Vélez también maneja información sobre la prestación y evolución de los satélites en el agro.

“Actualmente, con 200.000 dólares y un permiso se puede lanzar un satélite propio para observación, lo que abre la puerta a un crecimiento de mayores soluciones a través de las plataformas de tecnología agrícola”, relata.

En resumen, desde los comienzos de la agricultura de precisión hasta hoy ha corrido mucha agua debajo del puente. La productividad de los sistemas se ha multiplicado. Y también sus posibilidades de ser sustentable. Todo, además, con mayor facilidad de operación. Es decir, un esquema en el que todos ganan.

27/06/2020
Fuente: Climate FieldView

Una puerta de ingreso a la agricultura del futuro

Bayer mostró en Expoagro 2020 un conjunto de iniciativas, productos y servicios que forman para de la evolución del negocio agrícola. Las mejores semillas y soluciones integradas para maíz y soja, el avance de la digitalización de la agricultura, un programa de beneficios único y un nuevo espacio para la mujer apasionada por el campo, entre otros temas.

La soja, el maíz y los productos para la protección de cultivos son parte central de la agricultura argentina y también son clave para Bayer. Pero el stand de la compañía en ExpoAgro fue mucho más allá, para mostrar, con una mirada amplia, la transformación digital y las oportunidades que abre la incorporación de nuevas tecnologías en el agro.

“Junto a vos reinventando la agricultura” fue el concepto que atravesó cada una de las propuestas que presentó la compañía en la principal exposición agropecuaria de la Argentina. Justamente, tanto en soja como en maíz, la idea fue mostrar la integración que va desde la genética y la biotecnología hasta la protección de cultivos y las herramientas digitales, para un manejo más eficiente en cada estadio del cultivo.

Por eso, el stand de Bayer contó con un recorrido de soja y otro de maíz, con cuatro estaciones cada uno, en los que se mostraron contenidos interactivos e información detallada de la mano de especialistas de la compañía.

En el caso del maíz, se explicó a los visitantes el proceso que asegura la calidad y el potencial de los productos de DEKALB, desde la siembra de la semilla original en distintas zonas del país hasta el procesamiento en la planta María Eugenia, las más importante del mundo en su tipo, ubicada en Rojas, Buenos Aires.

Además, se describió la protección que se aplica a la semilla, con Acceleron + LCO y se presentaron los nuevos híbridos DK 72-72 VT3PRO y DK 73-30 VT3PRO. El primero es tope de rendimiento en ambientes de alta productividad, por lo que sienta una nueva referencia dentro de los híbridos de la marca, mientras que DK 73-30 VT3P fue pensado y desarrollado como un complemento para ambientes de mediana productividad.

Luego, en el resto de las estaciones, se dieron todos los detalles de los herbicidas necesarios para un correcto control de malezas, plagas y enfermedades, con particular foco en productos como Adengo, Belt y Laudis. Finalmente, se mostraron experiencias concretas sobre cómo FieldView simplificó y sumó precisión al manejo del cultivo.

Como dijo Christophe Dumont, Presidente de Bayer Cono Sur al recorrer el stand, “todo esto se inscribe en la necesidad de resolver el desafío que tenemos de alimentar a miles de millones de personas en el mundo, pero sin olvidar el cuidado de los recursos naturales”.

Christophe Dumont

En esa línea, en soja se presentó una recorrida similar a la de maíz. Se vio una variedad de Asgrow desarrollada con las más modernas técnicas de mejoramiento genético y biotecnología: la AW 4736 IPRO, que por supuesto suma todas las ventajas de la tecnología INTACTA. En el resto de las estaciones se exhibieron las soluciones de Bayer para enfrentar el desafío de las malezas y herramientas clave para la protección del cultivo como Cripton, Solomon y Belt, además de finalizar, igual que en la zona de maíz, mostrando todas las ventajas de la interacción con FieldView.

“Estamos convencidos de las ventajas de ofrecer una propuesta integral a cada productor. Por eso tenemos 250 asesores agronómicos, presentes en cada una de las zonas agrícolas del país, y con un fuerte foco en la digitalización que está revolucionando la agricultura”, dijo Juan Farinati, líder de Operaciones Comerciales de Bayer Crop Science Cono Sur.

El stand de la compañía también tuvo un espacio específico dedicado a la sustentabilidad, aunque este fue un tema que atravesó a todo el resto de los sectores. En concreto, se mostraron las virtudes de las camas biológicas para proteger los suelos. Esta parada formó parte del recorrido de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que estructuró la reconocida CASAFE (Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) a través de distintos sectores de Expoagro.

Bayer está reforzando sus inversiones dedicadas a la agricultura familiar. Por eso tuvo un espacio destacado en el stand su marca Seminis, que aplica las mejores tecnologías a la producción de semillas de verduras y hortalizas.

Los tres días de Expoagro permitieron atender a miles de personas, entre productores, asesores y público en general, que llegaron al stand interesados en múltiples temáticas. Por eso, también fue el lugar ideal para presentar otras dos iniciativas de la compañía.

Por un lado, la Red AgroServices, una plataforma de relacionamiento que vincula a productores, distribuidores y proveedores de servicios y que premia a los clientes de Bayer con la posibilidad de acceder a una novedosa modalidad de premios, capacitación y oportunidades comerciales.

Por otro lado, Apasionadas por el Campo, proyecto dedicado especialmente a las mujeres del sector, que ganan cada día más protagonismo en todas las áreas, y que tendrán allí la posibilidad de acceder a herramientas de aprendizaje, espacios de capacitación, cursos, beneficios comerciales, invitaciones a eventos y más.

Hubo otros espacios y mucha información en el stand, más de la que se puede resumir en una nota como ésta, pero vale la pena destacar la presencia de La Tijereta, con toda su oferta de maíces y herbicidas; también la amplia paleta de productos para protección del cultivo para la próxima campaña de trigo y, además, el programa Semillero del Futuro, a través del cual la empresa apoya el desarrollo de proyectos innovadores de organizaciones sin fines de lucro.

En definitiva, hay un hilo común a todo lo que mostró Bayer en su stand en Expoagro: el convencimiento de que la agricultura es un sector estratégico para la Argentina y para el mundo, y que la innovación es uno de los motores que la impulsará para seguir creciendo.

Fuente: Bayer CropScience

Plagas: con agricultura digital, un manejo más eficiente

La tecnología adquiere, cada vez más, un rol transformador dentro de la agricultura actual. Su creciente participación en las decisiones técnicas, que ahora pueden ser más ajustadas en tiempo y espacio, está abriendo una nueva dimensión en los procesos productivos y sus resultados.

“La agricultura digital tiene mucha importancia en todas las regiones, pero es estratégica aún más en algunas zonas, como por ejemplo el noreste argentino (NEA), que tiene mucha superficie sembrada con cultivos de alto valor y donde es muy difícil llegar a tiempo a cada rincón del campo con los recursos tradicionales, lo que eleva los riesgos productivos”, explica Darío Oleszczuk, especialista en plagas y miembro del equipo de Desarrollo de Mercado de Bayer.

Darío Oleszczuk, en un lote de maíz en el Chaco.

Oleszczuk recorre una extensa superficie en esa región, que conoce a fondo, pero las soluciones que comenta aportan beneficios similares en muchas otras, y en cultivos tan variados como soja, maíz, girasol, algodón, trigo y también especialidades. Lo que este experto también conoce a fondo son los beneficios que aporta una plataforma de agricultura digital como FieldView, en cuestiones tan importantes como la sanidad de los cultivos.

“La digitalización, y sobre todo con la posibilidad de utilizar herramientas tan completas como esta, permite hacer mucho más eficiente el uso de múltiples  recursos productivos y, al mismo tiempo, ayuda a tener sistemas más sustentables”, afirma.

En materia sanitaria, sostiene que la herramienta tiene múltiples ventajas, entre ellas poder anticiparse a los problemas y disminuir los márgenes de error. “Estas cosas son clave cuando se manejan grandes superficies, en las que se pueden producir pérdidas enormes de rendimientos cuando no se llega a tiempo a detectar y/o resolver un problema”, agrega.

En el NEA, y también en otras regiones, la presión de plagas, enfermedades y malezas es muy alta. En ellas, detalla Oleszczuk, “todo ocurre más rápido”.

Se refiere, principalmente, a la biología de las plagas que, debido a las altas temperaturas y la latitud de muchas regiones, tienen un desarrollo acelerado. “FieldView es clave en los monitoreos, para detectar los problemas a tiempo, poder resolverlos rápida y eficientemente y, así, minimizar las pérdidas, mejorando, en consecuencia, los márgenes económicos”, dice.

En esta campaña, en muchas regiones las precipitaciones de verano llegaron atrasadas respecto a lo que tradicionalmente ocurre. Eso generó -explicó el experto- una coincidencia preocupante: se sincronizaron los ciclos de los cultivos y las plagas más perjudiciales. “En este contexto productivo, de superposición de ciclos, adquieren todavía más valor las herramientas de la agricultura digital que permiten contar con información en el acto para tomar decisiones”, afirma.

En ese sentido,  detalla lo que sucede con ciertos ataques de orugas.

“Hay insectos que comienzan sus ataques en rodales -micrositios dentro los cultivos- y a partir de ahí se van expandiendo al resto del lote. Antes, si la recorrida que hacía el monitoreador pasaba por ese lugar, entonces había posibilidades de detectar el problema y dimensionar qué gravedad podía tener el ataque. En cambio, si la recorrida no pasaba por ahí, el problema podía convertirse en un ataque de gravedad”, explica Oleszczuk.

Las herramientas de FieldView permiten detectar el problema a tiempo y evitar pérdidas.

Ahora, FieldView permite detectar si el cultivo está teniendo alteraciones de crecimiento en algún sector, lo cual constituye un indicio para ir a monitorear allí y es clave para detectar el problema a tiempo.  Luego, hay que actuar para solucionarlo. En el caso del ejemplo, hacer una aplicación con el producto apropiado. La agricultura digital también ayuda en esto, porque permite evaluar la eficiencia del manejo, detectando rápidamente si hubo fallas en la aplicación.

“En zonas en las que son muy comunes las aeroaplicaciones, suele haber problemas de deriva. Es decir, parte del ingrediente activo se pierde fuera del blanco de aplicación. De esta forma, no se logra resolver con la eficiencia deseada el problema del ataque de la plaga. Pero la tecnología de FieldView permite detectar de inmediato si hay fallas y hacer los ajustes necesarios”, afirma.

El técnico dice que estas posibilidades están al alcance de todos los productores, más allá de su tamaño. Y que eso también es parte del nuevo paradigma que propone FieldView. “Puede ser que se adapten más rápido aquellos que ya estaban familiarizados con herramientas de la agricultura de precisión, pero no hay dudas de que todos pueden utilizarlos y que reconocen sus beneficios”, dice.

Oleszczuk cree que la integración entre tecnología y manejo es, además, un aprendizaje y evolución permanente. “El productor va registrando todo lo que sucede en su cultivo y con FieldView tiene la posibilidad de reconocer antes, más y mejor cada problema. Luego lo identifica con un pin virtual en la plataforma, lo analiza y lo resuelve”, resume el especialista.

Y finaliza explicando por qué la herramienta permite, además, un aprendizaje que se va acumulando en capas. “Aun cuando el problema no se haya resuelto a tiempo, porque no se consiguieron máquinas para hacer las aplicaciones o por el motivo que fuera, el usuario tiene la posibilidad de registrar y analizar las zonas del cultivo en las que cayó el rendimiento, para entender por qué sucedió y corregirlo en el futuro”.

Se trata de una herramienta clave en todas las circunstancias, pero mucho más aun -como dice Oleszczuk- “en zonas en las que la biología presiona mucho más rápido que en otras”.

Fuente: Climate FieldView

La agricultura digital

Cuando un productor o empresa agropecuaria elige un híbrido de Dekalb, no solo está accediendo a la mejor genética de maíz, sino a un completo paquete de recomendaciones de manejo elaboradas por especialistas, que utilizan cada vez más herramientas de la llamada agricultura digital. 

Nahuel Peralta, líder de Proyectos Agronómicos de Dekalb, explica que la agricultura digital utiliza un conjunto de herramientas, como imágenes satelitales y drones, que permiten capturar mucha información de muy alta resolución, permitiendo integrar toda esa información para generar soluciones agronómicas en base a Ciencia de Datos. Así, sostiene que pueden tener, por ejemplo, información al detalle de las redes de ensayos que hasta hace unos años hubiera sido imposible. “Con esos datos podemos conocer muy a fondo cómo se comportan nuestros productos a través de los distintos ambientes dentro del lote, para poder generar recomendaciones agronómicas con mucha precisión, que les servirán a los productores para tomar las mejores decisiones de manejo”, agrega.
Peralta afirma que la agricultura digital les permitió dejar en el pasado la idea de que un lote es un ambiente. “Está claro que en muchos de ellos hay microambientes, que ahora podemos entender mucho mejor y generar recomendaciones a medida para cada situación”. 

En el equipo de Desarrollo de maíz Dekalb tienen cuatro áreas de trabajo muy fuertes vinculados a la agricultura digital.

La primera apunta a conocer y cuantificar la performance de rendimiento de los híbridos en cada ambiente productivo dentro de los lotes de producción. “Para esto tenemos una red de ensayos muy grande, de 250 localidades por año, distribuidas en las diferentes regiones maiceras de la Argentina”, explica Peralta.  Estos ensayos son en franjas, con el manejo y tecnología del productor. “El concepto es testear nuestros productos en todas las condiciones posibles o escenarios de producción del productor antes que los materiales salgan a la calle”, agrega.

Con la aplicación de herramientas digitales en las plataformas de testeo, la compañía está incrementado en casi 4 veces la información que genera. “Esto es posible ya que estamos cosechando los ensayos con monitores de rendimiento, midiendo y analizado, con modelos estadísticos muchas capas de información geo-espacial (imágenes satelitales, sensores de suelo, índices topográficos, muestreos intensivos de suelo). De esta manera, estamos caracterizando la performance de rendimiento y estabilidad de nuestros materiales en cada ambiente productivo dentro de cada lote de producción”, detalla el experto.

La segunda área de trabajo apunta a desarrollar recomendaciones de nitrógeno en media estación de crecimiento, con sensores remotos. En este punto, el equipo de maíz de Bayer Crop Science tiene una red de ensayos controlados en microparcelas de 50 localidades por año, con 1.000 parcelas por localidad y ensayos a escala de lote, que van desde Salta hasta el sudeste de Buenos Aires. “En estos ensayos evaluamos cuestiones como híbridos, densidades y dosis de nitrógeno, para entender la interacción de todos estos factores”, añade Peralta.

La primera fase del proyecto es calibrar el modelo de recomendación. Par ello los drones vuelan sobre los ensayos cuando el maíz está en V6, para ir desarrollando y ajustando los modelos que permiten capturar y mapear el estatus nutricional del cultivo de maíz, para poder así hacer recomendaciones de aplicación y ajuste de nitrógeno justamente entre V6 y V7.

La segunda parte de este proyecto es validar las recomendaciones a escala de lote y en condiciones del productor. “Para ello, utilizamos el modelo calibrado en la fase 1 en imágenes satelitales que nos permiten capturar la variabilidad del estatus de N en la planta y ajustar, por medio de prescripciones, la dosis de N necesaria para cada ambiente dentro del lote, en un estadio fenológico (V6/V7) en el que la planta de maíz empieza a demandar casi un 20% del N total”, comenta Peralta.

El técnico recuerda que, con esta estrategia de manejo sitio específico, se puede ajustar la densidad, y el N en momentos claves del cultivo (V6/V7). Esto permite incrementar entre un 8 a un 12% los rendimientos, maximizando el impacto económico para el productor y logrando sistemas sustentables de producción. “Como tenemos mucho foco en ciencia e innovación, todos estos resultados han sido presentados en congresos científicos nacionales e internacionales”, resalta. 

El tercer proyecto en el que trabaja el área de Desarrollo, tiene que ver con los insectos (específicamente con spodóptera frugiperda), una de las grandes amenazas para el maíz. Consiste en utilizar herramientas de sensoramiento remoto (drones, imágenes satelitales) que permitan estimar y cuantificar el daño que generan en el cultivo y determinar qué zonas del lote presentan más riesgo, para implementar en ellas un monitoreo específico.

Finalmente, el cuarto proyecto está relacionado con la generación de modelos predictivos que permitan estimar, con mucha anticipación a la cosecha, los rendimientos del maíz a escala de lote, lo que permitiría ajustar manejo y ayudar a los productores a programar la logística del cereal previo a la cosecha.

Todos estos proyectos que se pueden hacer con la agricultura digital están transformando la manera de tomar datos, generar modelos y desarrollar las estrategias de recomendaciones de manejo. “Estamos dejando atrás un modelo viejo que está siendo reemplazado por la agricultura digital, una disciplina necesariamente multidisciplinaria, en la que se involucran agrónomos para entender el sistema suelo-cultivo, estadísticos y matemáticos para ajustar los mejores modelos y especialistas en ciencia de la computación para gestionar los masivos volúmenes de datos y automatizar los procesos, etc…. Es un nuevo paradigma”, sostiene Peralta. 

El camino y las tecnologías son nuevas, pero el objetivo es el de siempre: desarrollar y brindar recomendaciones agronómicas que permitan ayudar a los productores a tomar las mejores decisiones de manejo de sus lotes, permitiendo así maximizar los rendimientos, estabilizar el sistema e incrementar la rentabilidad, en un sistema de producción sustentable.

Fuente: Dekalb