Cómo cuidar a la soja de las enfermedades de fin de ciclo

Las enfermedades de fin de ciclo (EFC) son el complejo de patógenos que más daña productivamente al cultivo de soja en Argentina.  Encontramos con una mayor presencia en los lotes, a la mancha marrón (Septoria glycine) y la mancha púrpura de la semilla (Cercóspora kikuchii).

Considerando que las EFC tienen largos períodos de incubación, su diagnóstico y la decisión de control son cuestiones complejas. A esto se suma que se expresan en la ventana de tiempo en la que se define el rendimiento de cultivo (período crítico).  Ese momento, en el que las precipitaciones son clave, está ubicado entre el inicio de formación de vaina (R3) y el comienzo de formación de granos (R5).

Teniendo esto en cuenta, todas las prácticas de manejo en esta etapa deben estar orientadas a maximizar el rendimiento, facilitando la captura de recursos por parte de la planta.

En ese sentido, la aplicación de fungicidas en el período crítico es una decisión estratégica, que puede explicar hasta el 80% de la variabilidad del rinde, según las lluvias acumuladas en ese momento.  Así, el tratamiento terápico dependerá tanto del ambiente como de las lluvias que se hayan registrado.

Es muy importante el monitoreo constante a partir del inicio del período reproductivo del cultivo (R1). Pero, para definir el tratamiento químico foliar, hay dos opciones:

  • Medir la cantidad de lluvias desde el inicio de formación de vainas en adelante (R3);
  • Aplicar teniendo en cuenta los pronósticos de precipitaciones.

En ambos casos, debe considerarse que la cantidad de lluvia que determina hacer los tratamientos es de 50 a 60 milímetros.

Ante estas circunstancias y durante las últimas tres campañas, CRIPTON, fungicida foliar de acción sistémica de Bayer, ha demostrado una alta eficacia en el control de las principales EFC, alcanzando niveles mayores al 60%.

La molécula posee dos ingredientes activos (Trifloxystrobin + Prothioconazole), con diferentes modos de acción, en una relación balanceada. Esto hace que el fungicida tenga tanto efecto preventivo como curativo.

Con una buena calidad de aplicación, CRIPTON se dosifica a razón de 400 centímetros cúbicos por hectárea desde R3. Cuando se observan los principales síntomas de cada enfermedad y con condiciones ambientales predisponentes, la acción terápica del Trifloxystrobin + Prothioconazole genera una rápida penetración, mayor retención luego de las precipitaciones y óptima persistencia foliar (hasta diez días postaplicación).

Este producto permite mantener verde la superficie foliar de la soja por más tiempo, aumentando la cantidad de hojas sanas remanentes. De esa forma, tu cultivo de soja puede alcanzar su potencial de rendimiento.

Bayer siempre aconseja aplicar CRIPTON con el coadyuvante OPTIMIZER, utilizando una dosis de 300 centímetros cúbicos por hectárea para aplicaciones terrestres, con caudales de 100 a 150 litros de agua por hectárea.

Por su parte, en aeroaplicaciones, debe manejarse una dosis de OPTIMIZER de 500 centímetros cúbicos por hectárea, con caudales de caldo de 20 a 25 litros por hectárea.

Adicionalmente, vale la pena destacar que CRIPTON es un producto “banda verde”, una ventaja importante respecto al resto de los fungicidas del mercado.

Los expertos de Bayer están convencidos de que, por su consistencia y sostenibilidad de control, CRIPTON es un producto único. Si no lo usaste todavía, probalo.

14/02/2020
Fuente Bayer CropScience